David Manzur escribió...
Hace tiempo que vi por primera vez la obra de Lorenza Panero y sentí gran curiosidad por el efecto cromático y la luminosidad con que la artista expresa sus formas.
No tuve, entonces, la oportunidad de entrar más a fondo en el análisis de una obra cuyos efectos visuales me inquietaron sobremanera. A primera vista ubiqué su trabajo dentro de lo que sería una expresión abstracta no desligada de elementos convencionales, (flores, paisajes subacuáticos, aves y todo aquello que uno almacena en la memoria, pero que desdibuja con el tiempo).
Y con el tiempo me acerqué a la artista con la curiosidad de un simple espectador, que quisiera encontrar lo que las palabras no pueden explicar... y, como era de esperarse, sus palabras me hablaron de su oficio, pero no de su concepto, de ese, no las tenía porque estaban "pintadas". Pintadas?... pintadas no era la explicación correcta para el proceso con que Panero resuelve sus cuadros... fotografiadas?... tampoco. entonces, qué diablos había detrás de estos efectos lumínicos que me inquietaban?
Fue ahí cuando sus palabras me sirvieron para entender un oficio relacionado al mundo de la física y la química no desligado de los elementos de la fotografía, pero sin el recurso tradicional de cámaras y procesos de un laboratorio formal.
Ella, Lorenza Panero, me habló, entonces, de luminografías. La palabra me sonó tan bella como bellas son sus obras. Fué en un encuentro cuando la artista expuso su obra en la galería que la artista tiene en Bogotá el Instituto de Cultura de Brasil, cuando en realidad pude ver a plenitud varias de las obras que, muy bien montadas, se ofrecían al espectador con una luz tal que, en mi memoria quedó grabada la sensación de haber entrado a una catedral gótica o de haberme sumergido entre algas y corales o quizás, haberme perdido en una delva fantástica de la que no hubiera querido salir.
Hasta ahí el encuentro con esta obra que tenía par a mí un carácter reflexivo, lo que me impulsó a querer saber más sobre estos trabajos, no sólo por su aspecto visual, sino por lo que podrían tener de "contenido" para llegar a tales resultados. Invité a Lorenza a mi casa y durante unas horas indagué, como un detective, acerca de sus procesos, logrando así adentrarme a lo imponderable que tiene la artista como punto de partida para lograr determinados efectos.

